Foto: Marco Jácome · CC BY-SA 3.0
Rosa María y Bellavista siguen bajo el agua tras la crecida
Vecinos de Milagro reportan colchones mojados, negocios parados y calles a la rodilla.
Desde las 17:30 del miércoles 4 de noviembre, el desbordamiento del río Milagro volvió a inundar viviendas en el cantón. La mañana del jueves 5 de noviembre, varios sectores seguían bajo el agua.
En Rosa María, Norma Morán, de 54 años, mostró lo que el agua le dañó en su casa, donde viven sus tres hijos y su esposo, que tiene una discapacidad. Es la tercera vez que el agua entra en lo que va de esta temporada. Se mojaron colchones y ropa, y se dañó la refrigeradora. El segundo piso quedó inhabitable por daños de crecidas anteriores.
En Bellavista y en el centro, el agua llegaba a la altura de la rodilla. No se distinguía dónde terminaba la acera. Los sumideros estaban colmados, arrastraban basura y olía a aguas servidas y lodo. Aun así, muchos salían a trabajar entre el agua. En varias casas levantaron muros de unos 30 centímetros o colocaron sacos de arena y de arroz en las entradas.
En la calle Juan Bautista Aguirre, Sara Jiménez, de 52 años, preparaba empanadas en plena calle inundada. Cuenta que durante la semana el agua sube y baja, pero que desde el miércoles llegó con más fuerza. A pocas cuadras, Luis Parales, de 43 años, atendía su negocio con el agua adentro y con menos ventas. En la calle 10 de Agosto, entre Chile y Colombia, Yolanda Márquez, de 67 años, se levantó con los pies en el agua; se le dañó el motor de una refrigeradora pequeña, como publicó este diario en Centro de Milagro.
En San Miguel 2, moradores dijeron estar sin luz desde el miércoles. El agua empezó a bajar cerca de las 04:00 del jueves. Rolando Burgos, de 60 años, mecánico, no ha podido trabajar por la humedad y por el temor a una nueva crecida. En García Moreno, vecinos cuestionan el desnivel de la calzada y piden obras que aguanten el invierno.
Si el agua entra a la vivienda, conviene subir pertenencias, no caminar descalzo y evacuar a un lugar seguro. Para ayuda humanitaria o albergue, acuda a las autoridades del cantón y a la Secretaría de Gestión de Riesgos.